Ernesto Sábato a los jóvenes: tengo FE en ustedes.

“Algunos supondrán que, por mi manera de ser, propensa a la melancolía y el pesimismo, estos 90 años con los que cargo encima acabarán por desalentarme;
sin embargo, es todo lo contrario.”

Ernesto Sábato.

sin palabras.

Esta entrada se la dedico personalmente con todo mi afecto a todos esos LOCOS que YA han emprendido el Viaje. Con una mochila, lo puesto y unas risas. Lo demás: pesa. Y que se escuezan los quieroynopueditos.
Ahora R-eVolucionamos NOSOTROS. ¿Que por qué?

Porque podemos.

Y Punto.
Va por ti San Alberto.

AVANTI SIEMPRE, ¡hasta la VICTORIA!

Banksy. Porque puede.

 

Pacto entre derrotados

Ernesto Sábato

Hemos fracasado
sobre los bancos de arena del racionalismo
demos un paso atrás y volvamos a tocar
la roca del misterio
Urs Von Balthasar

Te hablo a vos, y a través de vos a los chicos que me escriben o me paran por la calle, también a los que me miran desde otras mesas en algún café, que intentan acercarse a mí y no se atreven.

No quiero morirme sin decirles estas palabras:

Tengo fe en ustedes.

Les he escrito hechos muy duros, durante largo tiempo no sabía si volverles a hablar de lo que está pasando en el mundo. El peligro en que nos encontramos todos los hombres, ricos y pobres.

Esto es lo que ellos no saben, los hombres del poder. No saben que sus hijos, también están en esta pobre situación.

No podemos hundirnos en la depresión, porque es de alguna manera un lujo que no pueden darse los padres de los chiquitos que se mueren de hambre. Y no es posible que nos encerremos cada vez con más seguridades en nuestro hogares.

Tenemos que abrirnos al mundo. No considerar que el desastre está afuera, sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas. Es la vida y nuestra tierra las que están en peligro.

Les escribo un verso de Holderlin:

El fuego mismo de los dioses día y noche nos empuja a salir adelante. ¡Ven!
Miremos los espacios abiertos, busquemos lo que nos pertenece, por lejano que esté
.

Sí, muchachos, la vida de mundo hay que tomarla como la tarea propia y salir a defenderla. Es nuestra misión.


No cabe pensar que los gobiernos se van a ocupar. Los gobiernos han olvidado, casi podría decirse que en el mundo entero, que su fin es promover el bien común.
La solidaridad adquiere entonces un lugar decisivo en este mundo acéfalo que excluye a los diferentes.

Cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia.

Pero antes habremos de aceptar que hemos fracasado. De lo contrario volveremos a ser arrastrados por los profetas de la televisión, por los que buscan la salvación en la panacea del hiperdesarrollo.

El consumo no es un sustituto del paraíso.

La situación es muy grave y nos afecta a todos. Pero aún así, hay quienes se esfuerzan por no traicionar los nobles valores. Millones de seres en el mundo sobreviven heroicamente en la miseria. Ellos son los mártires.

Se los ve bajando de los trenes, de los ómnibus, después de inhumanas jornadas de trabajo, o desolados cuando no lo consiguen. Se les ve en las mujeres gastadas a los treinta años por los hijos y la urgencia de salir a trabajar por pagas miserables. Se les ve en los chicos de la calle, en los ancianos que duermen en los subtes. En todos los hombres abandonados en el sufrimiento y en su indigencia.
Una vez le preguntaron a Passolini por qué se interesaba en la vida de los marginados, como el protagonista de Mama Roma, y él respondió que lo hacía porque en ellos la vida se conserva sagrada en su miseria.
En un archivo donde colecciono papeles, recortes que me ayudan a vivir, tengo una fotografía del terremoto que destruyó hace años Concepción de Chile: una pobre india, que ha recompuesto precariamente su ranchito hecho de chapas de zinc y de cartones, está barriendo con una escoba ese pedazo de tierra apisonada delante de su casucha. ¡Y uno se hace preguntas teológicas! ¡Cuánto más demostrativa es la imagen de la pobre indiecita que sigue barriendo su casa y cuidando a sus hijos!

Esta clase de seres nos revelan el Absoluto que tantas veces ponemos en duda, cumpliéndose en ellos, como dijera Holderlin, que donde abunda el peligro crece lo que salva.


Cada vez que hemos estado a punto de sucumbir en la historia nos hemos salvado por la parte más desvalida de la humanidad. Tengamos en consideración entonces las palabras de María Zambrano:

No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero”. Muchas utopías han sido futuras realidades.

Son muchos los motivos, me dirás, podrías decirme, para descreer de todo.
Los jóvenes como vos, herederos de un abismo, deambulan exiliados en una tierra que no les otorga cobijo.
En este desguarnecimiento existencial y metafísico, sufren huérfanos de cielo y de techo.
Comprendo tu congoja, el desconcierto de pertenecer a un tiempo en que se han derrumbado los muros, pero donde aún no se vislumbran nuevos horizontes. Falsas luminarias pretenden cautivar tu voluntad desde las pantallas.

Debés de pensar que no hay un cambio posible cuando el valor de la existencia es menor que el precio de un aviso publicitario.


El escepticismo se ha agravado por la creciente resignación con que asumimos la magnitud del desastre.

La banalidad con que se degradan los sentimientos más nobles, degenerando al hombre en una patética caricatura, en un ser irreconocible en su humanidad.

Yo también tengo muchas dudas, y en ocasiones llego a pensar si son válidos los argumentos con que he intentado hallarle sentido a la existencia.

Me reconforta saber que Kierkegaard decía que tener fe es el coraje de sostener la duda.

Yo oscilo entre la desesperación y la esperanza, que es la que siempre prevalece, porque si no la humanidad habría desaparecido, casi desde el comienzo, porque tantos son los motivos para dudar de todo.

Pero por la persistencia de ese sentimiento tan profundo como disparatado, ajeno a toda lógica -¡qué desdichado el hombre que sólo cuenta con la razón!- , nos salvamos, una y otra vez, sobre todo por las mujeres; porque no sólo dan la vida, sino que también son las que preservan esta enigmática especie. No en vano, en una de las culturas cuya sabiduría es milenaria, se creía que el alma de una mujer que moría en medio del parto, era conducida al mismo cielo que el guerrero vencido en un combate.

Por eso te hablo, con el deseo de generar en vos no sólo la PROVOCACIÓN sino también el CONVENCIMIENTO.

Muchos cuestionan mi fe en los jóvenes, porque los consideran destructivos o apáticos.

Es natural que en medio de la catástrofe haya quienes intenten evadirse entregándose vertiginosamente al consumo de drogas.

Un problema que los imbéciles pretenden que sea una cuestión policial, cuando es el resultado de la profunda crisis espiritual de nuestro tiempo.


Yo reafirmo a diario mi confianza en ustedes. Son muchos los que en medio de la tempestad continúan luchando, ofreciendo su tiempo y hasta su propia vida por el otro. En las calles, en las cárceles, en las villas miseria, en los hospitales.

Mostrándonos que, en estos tiempos de triunfalismos falsos, la verdadera resistencia es la que combate por valores que se consideran perdidos.

Durante mi viaje a Albania, conocí un muchacho llamado Walter, que había dejado su casa en la provincia de Tucumán, para ir a cuidar enfermos junto a la congregación de Teresa de Calcuta. Con cuánta emoción lo recuerdo. Siempre que veo las terribles noticias que nos llegan desde aquel entrañable país, me pregunto dónde estará, si acaso leerá estas palabras de reconocimiento a su noble heroísmo.
Son millones los que están resistiendo, vos mismo lo podés comprobar cuando ves a esos hombres y mujeres que se levantan a altas horas de la madrugada y salen a buscar un empleo, trabajando en lo que pueden para alimentar a sus hijos y mantener honradamente al hogar, por modesto que sea.

¿Te detuviste a pensar cuántos en todo el país comparten esta hambre por la dignidad y la justicia?

Miles de personas, a pesar de las derrotas y los fracasos, continúan manifestándose, llenando las plazas, decididos a liberar a la verdad de su largo confinamiento.

En todas partes hay señales de que la gente comienza a gritar: “¡Basta!”. Lo mismo ocurre con el movimiento zapatista en México, y con todos los movimientos que nos advierten el peligro que corre el futuro del planeta.


Hay que recordar que hubo alguien que derribó al imperio más poderoso del mundo con una cabra y una rueca simbólica.

Una salida posible es promover una insurrección a la manera de Ghandi, con muchachos como vos. Una rebelión de brazos caídos que derrumbe este modo de vivir donde los bancos han reemplazado a los templos.

Esta rebelión no justifica de ningún modo que permanezcas en una torre, indiferente a lo que pasa a tu lado. Ghandi advirtió que es una mentira pretender ser no violento y permanecer pasivo ante las injusticias sociales.

Por el contrario, creo que es desde una actitud anarcocristiana que habremos de encaminar la vida.

“Ya no quedan locos, se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma en el desierto.

Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo.”


Esta locura, cuya ausencia León Felipe lamenta, es un acto similar a la del estoico Guevara, cuando abandonó todas las comodidades y partió hacia una lucha insensata en la selva boliviana, enfermo de asma, ya sin remedios para su mal; para terminar asesinado por despiadados y repugnantes bichos.

¿Qué importa si se equivocaba con el materialismo dialéctico? Eso mismo prueba su inocencia, su autenticidad. Luchaba por aquel Hombre Nuevo que hoy nos urge rescatar de los escombros de la historia.

En su carta final les dice a sus padres: “Queridos viejos, otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo a mi camino con mi adarga al brazo”; y entonces sale en busca de lo que Rilke llamaría su muerte propia.

Esa es su grandeza, que algunos consideran su chiquilinada, su tontería; pero estos gestos de heroísmo demencial son los que nos rescatan de tanta iniquidad, porque no se puede vivir sin héroes, santos ni mártires.

Como esos estudiantes que en la plaza de Tian-An-Men, en una horrible masacre, murieron al imponerse ante el implacable acero de los tanques. Son ellos los que nos indican los caminos por los que la vida puede renacer.

Vivimos un tiempo en que el porvenir parece dilapidado. Pero si el peligro se ha vuelto nuestro destino común, debemos responder ante quienes reclaman nuestro cuidado.

Hace poco he visto por televisión a una mujer que sonreía con inmenso y modesto amor. Me conmovió la ternura de esa madre de Corrientes o del Paraguay, que lagrimeaba de felicidad junto a sus trillizos que acababan de nacer en un mísero hospital, sin abatirse al pensar que a éstos, como a sus otros hijos, los esperaba el desamparo de una villa miseria, inundada en esos momentos por las aguas del Paraná. ¿No será Dios que se manifiesta en esas madres? ¿Por qué tendría que manifestarse sólo en poetas como Juan de la Cruz o en las sagradas pinturas de Rouault?

Si toda la resistencia parece absurda cuando se presiente el fin, ¿por qué no detenernos a meditar en estos santos? ¿Acaso no son una muestra de que algo existe del otro lado del absurdo?

No sabemos si al final del camino, la vida aguarda como un mendigo que nos extenderá la mano.

Esta fe demencial, o milagrosa, se debe precisamente a que hemos llegado a tocar fondo. Es necesario preservar los lugares que existen hasta en los suburbios de las grandes ciudades, donde aún se conservan los atributos del hombre concreto de carne y hueso.

Cuando el mundo hiperdesarrollado se venga abajo, con todos sus siderántropos y su tecnología, en las tierras del exilio se rescatará al hombre de su unidad perdida. Y quizá, cuando despertemos de esta siniestra pesadilla, cuando un vacío de humanidad nos duela en el pecho, entonces recordaremos que alguna vez fuimos aquello que dijo René Char: “Seres del salto, no del festín, su epílogo”.

Me hablás de tu agitación, de una especie de temblor que te sobrecogió y aún perdura, luego de nuestra conversación en aquel café, al oirme decir estas palabras.

Debés perdonarme; a pesar de los años, no puedo evitar ser desmesurado en lo que considero fundamental.

Por otro lado, ¡hay temblores que son tan importantes!

Porque anteceden a esa clase de decisiones que sacuden los cimientos de nuestra existencia y, aunque generen incomprensión, terminan repercutiendo en el destino de los demás. Los grandes creadores realizan sus obras bajo tensiones similares.

Sólo lo que se hace apasionadamente merece nuestro afán, lo demás no vale la pena.

También yo quise huir del mundo. Ustedes me lo impidieron, con sus cartas, con sus palabras por las calles, con su desamparo.

Les propongo entonces, con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso : salgamos a los espacios abiertos, arriesguémosnos por el otro, esperemos, con quien extiende sus brazos, que una nueva ola de la historia nos levante.

Quizá ya lo esté haciendo, de un modo silencioso y subterráneo, como los brotes que laten bajo las tierras del invierno.


Algo por lo que todavía vale la pena sufrir y morir, una comunión entre hombres, aquel pacto entre derrotados.

Una sola torre, sí, pero refulgente e indestructible.

En tiempos oscuros nos ayudan quienes han sabido andar en la noche. Lean las cartas que Miguel Hernández envió desde la cárcel donde finalmente encontró la muerte :

Volveremos a brindar por todo lo que se pierde y se encuentra: la libertad, las cadenas, la alegría y ese cariño oculto que nos arrastra a través de toda la tierra.


Piensen siempre en la nobleza de estos hombres que redimen a la humanidad. A través de su muerte nos entregan el valor supremo de la vida, mostrándonos que el obstáculo no impide la historia, nos recuerdan que el hombre sólo cabe en la utopía.

Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.

Timothy Leary. R-eVolucionario.

Periodista: ¿Qué debería hacer la gente una vez que ha CONECTADO?

Timothy Leary: Encuentra a los otros.

 

Enlaces externos:

 

Textos de Ernesto Sabato en Internet [editar]

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10 Respuestas a “Ernesto Sábato a los jóvenes: tengo FE en ustedes.”


  1. 1 Psidharta Domingo, Mayo 4, 2008 en 3:06 pm

    Encuentra a los Otros… Estoy en ello.
    Me gratifican sus Post. Eres un crack unico.

  2. 2 DarthToxic Domingo, Mayo 4, 2008 en 3:25 pm

    Hola Nosce.

    Esta entrada que he leido hoy emocionado se me antoja una “casualidad” una sincronia que me viene muy a cuento por ciertas cosas que han estado pasandome y por otras que tengo pensado hacer.

    Mientras leía, pensaba ya en el comentario que iba a escribirte, tenía ya pensado poner “encuentra a los otros” como mensaje final de dicho comentario, pero te me has adelantado con el final de tu entrada.

    Por cierto no sabía que Timothy fue el que dijo esas palabras.

    Nuevamente una magnífica entrada, si señor.

    Encontremos a los otros ;)

    Un saludo.

  3. 3 Marìa Sordo Domingo, Mayo 4, 2008 en 4:51 pm

    Las palabras de èste hombre sabio , generoso y amoroso me arrancàron una làgrima .

  4. 4 luisa Martes, Mayo 6, 2008 en 8:58 am

    Es sumamente reconfortable que un hombre tan sabio y éticamente sensible como Ernesto Sabato tenga aun fe en la juventud; Realmente a mi me da miedo de que no se reaccione a tiempo.
    En España nos manipulan continuamente en los medios de comunicación; por ejemplo ahora, pasado el “que viene el lobo” del cambio climático ; cuando ya no podemos hacer nada; aquí se ignora la crisis alimentaria; claro provocada por el negocio del combustible fósil. Gente como Paris HIlton (por nombrar a alguién, pero también me sirve la cajera del super, que no tiene otra faena que ir a la pelu), ellos no son conscientes que en el mundo hay gente que no puede comer, o solo comen dos veces por semana…y aquí la superficialidad llega a ser tan asquerosamente grande que las mujeres no se perdonan engordar unos gramos…y que decir de ir en coche a todos lados sin necesidad…

    http://www.avaaz.org

    por cierto, hace pocos dias, quizás a mediados de abril, en Montserrat, Barcelona; hubo una reunión de dirigentes religiosos de todos los cultos, para debatir el cambio necesario. Federico Mayor Zaragoza, hijo predilecto de la ciudad donde vivo y miembro de la UNESCO fue el responsable de coordinar ese evento.

    http://www.fund-culturadepaz.org.

  5. 5 monodelespacio Martes, Mayo 6, 2008 en 10:29 am

    ai kent bilib it!

    vaaaaaaaaya textazo.

    tras akabar de leerlo me siento tan lleno de fuerza ke podría mover una montaña empujándola, todo ello kon el lagrimal encharkado de extrakto de emoción pura.

    en nosotros está kreciendo la energía más implakable ke el ojo humano haya visto. y el gasto miliar es 0.
    y sábato lo sabe, porke a pesar de sus 90 años tiene el oído fino. más fino ke la mayoría.
    tan fino ke puede oir los brotes kreciendo bajo la tierra, bajo el cemento y el asfalto.
    brotes ke pronto saldrán a la superficie tras el laaaaaaaaaaargo invierno.
    brotes ke florecerán en primavera.
    brotes ke darán frutos de los ke podrán alimentarse todos en las luminosas tierras del verano.

    kuando finalmente enkontremos de verdad a los otros, sabremos ke no hay nadie fuera.

    gracias una vez más, nosce, por acerkarnos éstas perlas.

    FUERZA

    RESISTENCIA

    DESTREZA

    FLEXIBILIDAD

    EQUILIBRIO

  6. 6 B612 Martes, Mayo 6, 2008 en 8:44 pm

    Gracias Nosce.

  7. 7 elena Miércoles, Mayo 7, 2008 en 3:39 am

    gracias

  8. 8 darthtoxic Miércoles, Mayo 7, 2008 en 12:21 pm

    Me pregunto que pasaria si todas las personas unidas con el mismo sentimiento de cambio, de revolucion, hartos de las injusticias, hartos de que nos engañen y enboten nuestra mente, se uniesen, y desde la sombra maquinasen un plan maestro de concienciacion a escala mundial, hasta el punto de que la gente saliese de su letargo y su monotonia, y se hechase a las calles.

    Parece dificil, pero un pequeño foco que desencadenase una reaccion en cadena, como el dominó de V de vendetta, seria interesante lo que pudiese pasar…

    Y digo yo, en vez de leer lo que e puesto arriba y pensar “eso seria genial”, por que no empezamos a “buscar a los otros” y lo hacemos realidad. ;)

    Saludos.

  9. 9 El picapedrero Sábado, Mayo 10, 2008 en 2:38 pm

    DARTHTOXIC
    [xx]Me pregunto que pasaria si todas las personas unidas con el mismo sentimiento de cambio, de revolucion, hartos de las injusticias, hartos de que nos engañen y enboten nuestra mente, se uniesen, y desde la sombra maquinasen un plan maestro de concienciacion a escala mundial, hasta el punto de que la gente saliese de su letargo y su monotonia, y se hechase a las calles. [xx]

    El folio en blanco en el cual crear ese plan maestro, a mi entender, se llama ESPÍRITU. La tinta con la cual dibujar sus trazos CONZIENCIA. Y, mirando un poco en perspectiva cómo nos está quedando, adjetivizaría con un MUY HUMANO.

    Para mí, que como vosotros -y a diferencia de nuestros muertos-, con mis manitas, puedo tocar el presente (lo cual es de por sí MILAGROSO) constituye un privilegio respirar, estar vivo en este extremo de la corriente humana.

    Enfocado retrospectivamente desde el futuro, somos, ahorita mismo, 6 billones de humanos, rodeados de muchos millones de otros tipos de seres, aislados en una diminuta masa esférica de tierra, flotando en una inefable masa de espacio-tiempo.

    Y ahora que, algunos, ya nos vemos a todos -y no únicamente nuestro valle-, es normal, produce miedo.

    Estamos todos solos metidos dentro de una biosfera. No digo perdidos, errando sin rumbo. Sino isolados en un universo al que sólo miramos con tres (cuatro) dimensiones.

    En mi opinión, por la parte occidental, de la misma forma que la sociedad civilizada ha afrontado el miedo y, arrinconando a Dios, lo ha trascendido y ha creado el mundo tecnológico -el cual se le está escapando de las manos-, ahora, la sociedad crisitiana, opino, se debería armar de humanidad y, arrinconando a la Iglesia, trascenderla y crear en el mundo un buen cauce de amor, del amor sanador que Jesús predicó. Amor conziente, tinta dibujada en el espíritu humano. Un plan maestro como haría Dios.

    Amor ya no ideado como estructura patriarcal adonde albergar el florecimiento de civilizaciones temerosas del exterior, sino amor entre humanos. Capaz de discurrir entre los circuitos inorgánicos del sistema, poder que no reemplace a otro poder sino que genere poder. Amor que no acumule sino que redistribuya lo acumulado. Amor inmune a los estímulos de la maquinaria del espectáculo.

    Además, ya lo dicen, es la necesidad, la extrema supervivencia, el caldo de cultivo de adonde surgen las mutaciones. En India, los NÚMEROS CANTARON y el imperio tuvo que recular -que luego tuvo que brotar el caudal de amor para evitar la guerra y civil y no lo hizo-. Ahora, hoy, en sudamérica los NÚMEROS CANTAN otra vez.

    En Europa, ¿algún voluntario a Delegado Uno?… o tal vez, dada la sucesión de sucesos sucedidos sucesivamente en las últimas épocas: ¿algun@s voluntariari@s a Delegad@s Un@s?

    Salut!!

  10. 10 ceciruizzz Lunes, Mayo 12, 2008 en 2:19 am

    Quizà
    puedas encontrar puntos en comùn con lo que escribo

    Gracias

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