Nadácrata susurra. SéyHázcrata escucha.

Satán en su Gloria Original - William Blake.

Cada brizna de hierba tiene su propio ángel que le susurra:

“Crece. Crece.”

El Talmud

Namasté, Nadácrata, namasté.

“Los muertos cantan sus propias nanas,
las sirenas sus propios sonidos,
los picapedreros pican piedra.”
-[g.n.]–

Saludos,

(I)
Me pareció leer a una linda gatita, azul como la luna. Maullando con suavidad y dulzura. Su maullido inquiriendo al SéyHázcrata qué meme posee cada pensamiento. Esto, en mi humilde (y errante) opinión, es análogo a “¿A qué sabe el agua?”.

Depende de la fuente, no?. De lo alejada que transcurra de su manantial, no?. De las tuberías y de lo que se le haya echado en ella, no?.

Sea que un pensamiento es pensado por un meme y sea que cada pensamiento pertenezca al meme que lo ha pensado.

Sean diferenciables pero indisociables los múltiples pensamientos que, con sincronía o no, pueden pensarse a la vez. Y sean los pensamientos pensados por memes inferiores abrazados por pensamientos pensados por los pensamientos superiores. Así como la luz abraza a la sombra tragándosela. O como los párrafos se tragan a las frases y éstas a las palabras que engullen a las letras.

(II)
En mi parecer, cada uno trata de decir su palabra así como partiendo de sí mismo o misma. Sabiendo lo que va sabiendo y haciendo su palabra a partir de ese conocimiento. Con esto de los memes, aún tengo más a bien este parecer que digo. Dependiendo de cuál meme toma mi palabra así me suena ésta cuando la hablo.
También es mi parecer que cuando los pueblos coloniales -entre los que se encuentra mi pueblo- fueron a conquistar las tierras indígenas, éstos últimos fueron pillados por sorpresa. Pero que ya han pasado quinientos años y a los conquistadores ya se les ha quitado la máscara. Y a los indígenas que han sobrevivido ya se les ha civilizado casi completamente.

Leí que escribió el Delegado Zero que cuando aún él vivía en la ciudad se reunía con sus compañeros en clandestino para buscarle formas y fondos a la revolución. Que aprovechaban los tiempos de protección social para pensar y preparar para cuando estallara la chispa. Leí que escribía Marcos que algunos se decidieron por marcharse de la urbe y atrincherarse en la selva. Y desde allí, desde afuera, observar al conquistador convertido ya en neoliberal. Desde afuera, morder y…

Y, pese a tratar de gobernarme yo en la vida sin violencia, soy capaz de entender la desesperación, la impotencia, la rabia que causa la injusticia en los humanos. En particular la sufrida por los pueblos indígenas. No sea la prontitud impetuosa de la acción-reacción causa legítima del uso de la violencia.

Pero, con V de Vendetta o con V de MonteCristo, sí lo sea la que nace del último grito que le queda en el pecho a un humano vejado y lo invierte en desmontarles el chiringuito a los verdaderos violentos en lugar de en desgallitarse en quejas, lamentos o reclamaciones tan sobradamente veladas estériles mientras, de paso -y gracias a su disidencia- va sobreviviendo.

No conozco lo que allá en Colombia sucede pero tomando el envite de Josefina: así en genérico, el rojo me parece el color de los guerrilleros. Naranja el del gobierno.Azul, casi morado, el de la sociedad. Y el de los observadores internacionales el amarillo.

(III)
Me pareció oler un aroma rancio. Se asimilaba al espíritu que se desprende del humus revuelto. Me dejé guiar por mi olfato y arribé adonde nacía ese olor. Podrido -entre fermentado y florecido-, colgado de esta rama del árbol del SéyHázcrata, lo hallé. Un lapo verde -denso escupitajo de mocosidad- tratando, con su mera presencia, de restarle excelencia.

Como quien interpreta el poso del café en el fondo de un vaso, me dedico a interpretar este lapo.

-*-.
Pensando posibles usos de la espiral aplicada a la Evolución de la Conziencia Humana se me configura en la mente la siguiente justificación:
A menos que uno se interne en paradigmas creacionistas, cualquier representación conceptual del camino evolutivo -ya sea de las especies, de las conziencias, de las sociedades, etc.- supone un plano, o mapa, o guía. Incluye, o integra, en un mismo punto de intersección el pasado y el presente procelando el curso que, entonces, tomará el río en el futuro.
Siendo la evolución a la vida humana lo que el movimiento (cuarta dimensión) a las figuras 3D, llámese homo universalis al homo sapiens que se desprende, ya gastado, de su manto color turquesa, y teserapto al cubo que se echa a andar.

-*-..
Pensando por qué 8 y no 10 memes son los que hasta ahora Wilber ha localizado en esta espiral de la evolución de la conziencia humana encuentro muy sosegador observar, con un mínimo de atención, el extremo pintado de color turquesa. Identificar la “no-finalización” del trazo. E interpretar dicho signo de continuidad, o de inconclusión.

-*-…
Pensando por qué alguien que pretende plasmar la evolución de la conziencia humana mediante una forma conceptual gráfica estática -y teniendo presente el carácter lineal de tal evolución (“en el sentido que representa la recta temporal a lo largo de la cual se evoluciona”) así como la inherente configuración cíclica -circular- de cualquier manifestación de la vida hasta ahora observada por el humano- ha escogido una espiral, llego a la siguiente conclusión: pensar sobre esto es estúpido.

-*-….
Pensar que es pretencioso situarse en una atalaya, o en un bastión, alejado del acogedor manto del colectivo, y abrir los ojos y ver y contarlo me parece pretencioso. Pensando cómo sería elevarse hasta el meme turquesa y describir el mundo -o siquiera a mí mismo- desde esa visión me parece alentador. Pensar si Wilber se coloca a sí mismo en el último meme de la espiral me parece irreverente:

los boditshavas ya no se ven de color.

Porque los reúnen todos ...

Salut!

Hola,
He recortado un trozo de un aplec que voy tejiendo a fuerza de yirar en las profundidades de mi ser… varios avatares de mi yomismo realizan un viaje desde su tierra natal hasta las puertas del laberinto donde se halla encerrado el Momotauro (mitad toro mitad niña con el don de escuchar), el último superviviente de la expedición decide no demorar más la entrada en el laberinto y escoge, de las tres puertas que encuentra, la tercera. En este párrafo explico por qué me quedé sin el Negro de mi nombre. La voz, al final, de Gallardo recuerda la afirmación de Derrida.


Tras el desbordante encuentro con el roble Ent en el que Labrador consigue fracturar la hegemonía de su mente y equilibrarse en un punto mixto entre ésta y su corazón, Gallardonegro necesita seguir oyéndole hablar para, a través de la cadencia de su voz, absorver su claridad. Acola a la conversación que vienen manteniendo, sentados en el borde de la explanada bajo la sombra del roble Ent, esperando avivar la comunicación, que La Comunidad no existe, que se ha formado como morrena de glaciar por la suma de una serie de culturas que fueron a parar a aquel extremo del Mundo que es la Comunidad de los Hombres. Dice que la Comunidad nunca llegará a tener una identidad coherente y que lo mejor sería respetar las culturas de cada zona y crear un régimen al estilo de los cantones suizos, es decir mantener una unidad relativa que respetara la diversidad. Labrador acepta el envite y continúa hablando tratando de impulsar cada una de las palabras con la recién engendrada energía que brota de su pecho, independiente, aunque en clara conexión, de su anacrónica racionalidad:

- Estamos atados a un tiempo y un espacio. Sin embargo, no necesitamos inmolarnos a nuestros propios mayores; nuestro abuelo insistía en esta forma de libertad. ¿Recuerdas primo los consejos que nos revelaba en secreto?:

“No creáis en nada simplemente porque lo diga la tradición, ni siquiera aunque muchas generaciones de personas nacidas en muchos lugares hayan creído en ello durante muchos siglos. No creáis en nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen. No creáis en nada sólo porque así lo hayan creído los sabios en otras épocas. No creáis en lo que vuestra propia imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios os inspira. No creáis en lo que dicen las Sagradas Escrituras sólo porque ellas lo digan. No creáis a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano. Creed únicamente en lo que vosotros mismos habéis experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia.“

Finalmente, la mente de Gallardonegro se quiebra y comienza a dolerse de los pinchazos patogonómicos de la emergencia que su ser va efectuar. Labrador, a falta de un supuesto enemigo común, como lo fue en su propia experiencia la vorágine dialéctica del árbol Ent, percibe la transmutación de los valores en el cerebro de su primo con semblante optimista. Las punzadas incandescentes le destruyen las ideas provocándole la pérdida del control psicomotriz. “Es buen momento para usar la medicina de nuestro abuelo; sin duda le hará progresar velozmente…” piensa Labrador extrayendo de su zurrón una bolsita de cuero cerrada con un cordoncito, un frasquito con miel, una broca de metal y un coco pequeño. Apresurado en sus gestos, perfora la corteza del coco vertiendo el agua en su cantimplora ya vacía; cuidándose de obtener dos mitades, lo parte con ayuda de una piedra; usándolo como cuenco extrae de la bolsita un puñadito de setas enteogénicas y las mezcla con un poco de miel.“cuando no sepas que hacer, sé como un niño; conecta, sintoniza, fluye: imita al agua, que todo lo vence porque a todo se amolda, fluye, sé flexible, vibra, adáptate siempre a las circunstancias, no te opongas al rumbo del viento, no te enfrentes, no ofrezcas resistencia, no rompas la baraja, cede, pero no cejes, no te detengas, no estanques, no mires atrás…”. Situándose tras la espalda de su primo, trata de sosegarlo instándole a ingerirlas: “tan sólo estarás fuera cinco o seis horas, yo te velaré! Es preciso encomendarnos a la sabiduría de la naturaleza, mastica despacio; recuerda:” Gallardonegro, con la guardia baja, se deja hacer. Come la dulce miel y la traga.

Media hora más algunos minutos se amontan lentos según la percepción de Labrador e ipsofactos según la del psiconáuta. El que tiene los pies en la realidad densa nota el fin de la primera fase en el interior del que tiene el alma por los aires; le habla, aún acariciándole la espalda, induciéndole, recordándole el sentido del viaje.

El viaje de ambos:

- Un ser humano viene al mundo. Ante él se despliega un laberinto: el de la vida. Hay que recorrerlo – y que apurarlo hasta la hez – para llegar a la hora de la muerte con la cabeza levantada y con los ojos inundados por la luz del más allá. Esa es la prueba del laberinto, quien alcanza el centro de éste y se instala en él, como lo hizo Teseo, se centra

vale decir: se convierte en el ónfalo de convergencia de todos los puntos de la Realidad, que es esférica y se divide en dos hemisferios contiguos: el del microcosmos y el del macrocosmos, el del Valle de Lágrimas y el del Reino de los Cielos, el del mundo denso y el del mundo sutil.

Estar centrado significa estar equilibrado, ser un hombre armónico y completo. Teseo lleva en la diestra una espada – el yang – y en la zurda el cabo del hilo que le ha entregado Ariadna (o sea: el yin). La suma de esos dos complementarios le permite encontrar el camino del centro, sortear las trampas que se le tienden, superar todos lo obstáculos, dominar el miedo y la fatiga, arrostrar el peligro, enfrentarse al Minotauro (o a los monstruos del subconsciente individual y del inconsciente colectivo) y darle muerte. O inspirarse con el Momotauro (las creaciones divinas del subconsciente individual y del inconsciente colectivo).

La vida, a partir de ese momento, deja de ser un problema. La felicidad y la certeza de la inmortalidad sustituyen a la zozobra. Desaparece la angustia y el ritmo de la respiración se incorpora a la música de las esferas.

Gallardonegro penetra el mundo sutil retirándose del cobijo de su primo. Lo prueba.

Lo sabe.

Al regresar, tras dormirse en el regazo de Labrador, tras soñar con sus padres, con sus amigos de la infancia, después de comer medio coco y beber su leche, así habla, de pié en la explanada en la cima de la montaña, ante las tres puertas del laberinto protegido por el Momotauro:

- Nosotros, los aeronautas del espíritu. Todos esos pájaros intrépidos que vuelan rumbo a lo lejano, a lo más lejano, ¡en alguna parte, ciertamente, los abandonarán sus fuerzas y se posarán en lo alto de un mástil o en una estéril roca,

y aún estarán muy agradecidos por tan pobre alojamiento!

Pero ¡quién va a inferir de esto que delante de ellos ya no hay inmensos ámbitos libres que han volado tan lejos como es posible volar! Todos nuestros grandes maestros y precursores se han detenido al fin en algún punto, y no es precisamente la postura más noble y elegante la de la fatiga que se detiene; nos pasará igual también a mí y a ti. Mas ¡qué nos importa¡

¡Otros pájaros volarán más lejos!

Esta compresión y creencia nuestra vuela, rivaliza con ellos hacia lo lejos y lo alto; se eleva verticalmente sobre nuestra cabeza y su impotencia y desde las alturas otea las lejanías vislumbrando las bandadas de otros pájaros mucho más poderosos que nosotros que enfilarán hacia donde nosotros hemos enfilado

y donde todo es todavía mar, mar ¡nada mas que mar!

¿Y adónde nos encaminamos? ¿Es que queremos cruzar el mar? ¿Adónde nos arrastra este poderoso afán que anteponemos a cualquier goce? ¿Por qué precisamente en esta dirección hacia allí donde hasta ahora se han puesto todos los soles de la humanidad? ¿Se dirá acaso algún día que también nosotros, tomando rumbo al oeste esperábamos llegar a una India, pero que nos tocó naufragar en lo infinito?; ¿O no, hermanos míos? ¿O no?

Labrador sonríe satisfecho. Sabe seguro que su primo también ha sentido los pinchazos en la mente y no únicamente en el corazón como solía, decantándose hacia un nuevo equilibrio. La situación se les torna favorable, ambos han recorrido un largo camino: acompañados a lo largo de la biosfera y, desde hoy, más unos que nunca, en solitario, a través de la noosfera, desembocando en la teosfera, también. Also.

Sopesa por última vez su decisión; Gallardonegro, considerablemente más valiente que ingenioso, tras repasar mentalmente la trayectoria del viaje que emprendió desde la Comarca, su tierra natal, y que le trajo ante las puertas del laberinto, rememorar las diferentes pistas otorgadas en la fugaz aparición del Momotauro, así como las palabras del roble Ent, al que, por cierto, se acerca y se aleja al comprobar que no presenta un atisbo de movilidad, recordar la advertencia del apabullante vagamundos, busca el frasquito que le legó su hermano mayor, Simpletrece; lo destapa, aspira profundamente el espíritu que de él se desprende, lo vuelve a tapar e introducir en su zurrón, se acerca a la tercera puerta, empuña el pomo, lo acciona, empuja la puerta, contradictoriamente liviana para lo que su textura, rocosa granítica, parece indicar; se protege los ojos con el antebrazo ante el descomunal chorro de luz intensísima que se proyecta desde el interior, avanza unos pasos deslumbrado, oye cerrarse, sola, la puerta tras de sí con un estremecedor estruendo, prueba de apartar su antebrazo pero vuelve a taparse sus heridas pupilas contraídas hasta casi desaparecer, avanza unos pocos pasos más, pierde el equilibrio afectado por un desconocido, para él, cambio en el sentido de la gravedad, nota su cuerpo abandonar la verticalidad, se siente vapuleado e incapaz de taparse el rostro con el antebrazo, nota sus párpados pesados como juicios imposibilitándole orientarse visualmente, comienza a sentirse girando como un asteroide vagando en el ingrávido espacio interestelar, vomita desconcertado, adquiere más, progresivamente, mucha más velocidad en sus giros, no alcanza a comprender cómo no impacta contra algo sino que se arroja yirando en el vacío; pierde el sentido auditivo pasando a oír una dulce, embriagante melodía procedente de todas partes y de ninguna a la vez, le rebrotan las punzadas, esta vez heladas como estalactitas, en el corazón, en la mente, en el sexo, y, poco a poco, progresivamente, invadiéndole el resto del cuerpo hasta fragmentarle la sensibilidad cortando, desbordadas, las transmisiones de su sistema nervioso; percibe el apagón en su neocórtex arrasando, con frío relampagueo, el resto de su jerarquía cerebral hasta desconectar su amígdala aún girando y girando como un calcetín dentro de una lavadora; advierte que su yo, su consciencia, sale disparada de lo que hasta aquel momento le significaba su idea de localización geográfica de su sí mismo; atraviesa, ya no volteando sino con trayectoria exponencial, a ciegas, a sordas, una densidad detectada por su epidermis con profundo hedor a tierra mojada, acabando por impactar, sin dolor ni retroceso, su cuerpo, de nuevo conectado a su cerebro, contra una mullida sustancia. “Uá´´aala!” se susurra antes de sumirse en el éxtasis, “Impresionnátte!”. Se funde en la no consciencia. Observa, plácidamente, la emergencia de un punto, blanco luminoso, procedente de todas partes pero a la vez nítidamente ubicado en un único punto, lo observa contraerse y expandirse acumulándose en el hemisferio izquierdo según él percibe el espacio; presencia, aún si cabe más entregado al nirvaneo, la emergencia de un segundo punto, negro luminoso, meciéndose de forma similar al primero, pero decantándose, concentrándose hacia la semiesfera derecha. Siente paz, inmovilidad frenética, circunvalando su ser; asiste a la proyección no visual, experimental, de infinitas imágenes en un bucle larguísimo pero a la vez instantáneo que emana de los fotones luminosos, tanto de los blancos como de los negros, como si estos fuesen proyectores de imágenes holográficas; descifra el contenido de las proyecciones e identifica sus propias percepciones acumuladas durante su corta vida; se apabulla, se azora, entiende, más acertadamente intuye que, por primera vez desde que giró el pomo de la tercera de las puertas, se requiere su intervención; agita su mano observando atónito el cambio que ello produce en la secuencia de imágenes. Descubre que puede controlarlas con su voluntad: las para, las mezcla, las acelera. Las lleva hasta donde necesita, el momento en el que aquellos desconocidos jinetes irrumpieron en la Comunidad, quemando las casas, vejando a las gentes, incluidos sus padres; detiene la proyección justo en el instante en el que él, con pocos meses de vida, es introducido en un cesto por su abuelo, el momento en el que asestan el golpe en sus ojos y lo dejan ciego de por vida; luego hace avanzar las imágenes hasta mostrar el Templo de la Comunidad, el rostro sonriente de la Diosa en el interior, una hermosa mujer aposentada sobre una falda de aguas dentro de la cual nadan tranquilos infinidad de peces rojos, su regazo, su calor, sus palabras: ¿deseas adentrarte por el camino de la izquierda y regresar a la rueda del Samsara o escoges virar hacia la derecha para antes colocarte el disfraz de Bodhitsava?; las proyecciones desaparecen, el baile de los puntos, separados a un lado y otro, retoman su movimiento expansivo y retráctil; Gallardonegro asiste al florecimiento de la duda en su cerebro; “¿escoger otra vez?” se dice; pero no, su corazón y su sexo no muestran síntomas de indecisión: los puntos blancos a su izquierda se apagan, su percepción de su sí mismo sale disparada hacia la derecha siendo tragada por los puntos negros. La presencia de su cuerpo, su piel, sus pelos, sus huesos renacen en él, sin embargo, ya no como un joven valiente, sino como hombre maduro rondando la vejez; abre por primera vez sus ojos y atiende a lo que sus orejas le transmiten lo cual, junto al sutil aroma del incienso y el delicioso gusto del vino bebe de una copa de oro que , le informan que está comiendo ante una mesa abarrotada de manjares con una mocita, que, a juzgar por su rostro, aguarda una explicación. Aturdido, Gallardonegro deja pasar unos instantes incapaz de situarse en el contexto en el que ha aparecido. Lentamente sus recuerdos le regresan. La joven, ataviada con una túnica morada y una diadema aderezada con bungavillas rojas le presiona: “Gallardo… Gallardo ¿te encuentras bien?”. Omitiendo la reducción en su nombre, Gallardonegro advierte la presencia, a su derecha, de otro joven comensal vistiendo túnica verde que también le tiene clavados los ojos; sus pulmones se llenan de aire y las palabras, envueltas en una cadencia suave, se dirigen a la muchacha fluyéndole delicadamente :

…el reino de un pensamiento-finito sólo puede establecerse sobre la base del encierro y la humillación y el encadenamiento y la irrisión más o menos disimulada del loco que hay en nosotros, de un loco que sólo puede ser el loco de un logos, como padre, como señor, como rey…

Ven que te enseño, cuéntame que me duerma, etc…
TRASLACIÓN y TRANSFORMACIÓN
La religión se ocupa de dar sentido a la sensación de identidad separada creando o reviviendo mitos, historias, cuentros, narraciones y rituales que, en general, ayudan al yo separado a encontrar sentido –y, en consecuencia, a soportar- a los golpes y dardos de la insultante fortuna…

Pero la religión también cumple – aunque de un modo ciertamente minoritario – con la función de promover la transformación y la liberación. Se trata, en este caso, de una función que no fortalece al yo separado sino que los destruye, y no proporciona, por tanto, consuelo, fortaleza, satisfacción y comodidad sino desolación, vacío, ruptura y revolución. Esta función no apunta, pues, al apuntalamiento convencional de la conciencia sino a su transformación y transmutación profunda.

Traslación, dar sentido al yo, horizontal. Un nuevo modo de pensar o de sentir sobre la realidad, brindándole una nueva creencia que puede ser holística en lugar de atomista, relacional en lugar de analítica o subraye el perdón en lugar de la venganza. Pero, en cualquiera de estos casos, la Traslación enseña al yo a traducir su mundo y su ser en función de una nueva creencia, un nuevo idioma, una nueva y maravillosa traducción que atenúa y alivia provisiolamente el terror inherente a toda sensación de identidad separada.

Transformación, trascendencia del yo, vertical. Cuestiona, desafía, testimonia, socava y, finalmente, desmantela el proceso mismo de la Traslación. Con la Trasformación el yo mismo es puesto en entredicho, apresado y literalmente sofocado hasta la muerte. No tiene nada que ver con el consuelo, ni con conseguir nuevas dosis de morfinas para seguir enfentrándose al samsara sino con la búsqueda del infinito que se halla del otro lado de la muerte. De este modo, el yo no se contenta sino que se desvanece.

YOSOYTUES, NADAhagoNADAseQUEDAsinHACER, ACERCAMEtuPALETILLAqueTEpasoELfiloDEmiCUSHILLO, etc…..


todas aquellas personas que hayan experimentado el impacto de la auténtica transformación tienen, en mi opinión, la obligación moral de gritar – ya sea de modo silencioso y amable, con la voz entrecortada por las lágrimas, con la pasión de la sabiduría airada, con el análisis lento y cuidadoso o con el simple ejemplo público - porque, en cualquiera de los casos, la Autenticidad impone la Exigencia y la Obligación de acabar con la autocomplacencia y sacudir, con las mejores armas de que uno disponga, el árbol del Espíritu.

Debes permitir que la realización radical retumbe en tus venas y sacuda a quienes te rodean.


Cualquier realización profunda impone una terrible carga porque quienes ven experimentan simultáneamente la obligación de Transmitir lo que han visto; o, dicho de otro modo, uno sólo pude ver si luego se compromete a comunicar lo que ha visto (ése, precisamente, es el significado último del voto del Bodhitsava). Y por consiguiente, si tú has visto, debes transmitir lo que has visto – ya sea en compasión, con sabiduría airada o con “medios hábiles”- pero, en cualquiera de los casos,

deberás transmitir lo que has visto.


Y ésta es una carga muy pesada, porque no deja lugar alguno a la vacilación y el hecho de estar equivocados no supone ninguna excusa. Poco debe importarnos estar en lo cierto o estar equivocados porque, como nos recordó Kierkegaard,

la verdad sólo podrá vencer las resistencias de este mundo cuando expresemos Apasionadamente nuestra visión.

Poco importa, pues, estar en lo cierto o estar equivocado, porque es la pasión la que alienta nuestro camino.

Nuestra obligación es alentar este descubrimiento y expresarlo con toda la pasión y el coraje del que seamos capaces. Y, en este sentido, cada uno debe gritar del modo en que mejor sepa hacerlo.


¿Acaso estabas pensando en susurrar en voz baja a la oreja del mundo sordo que te rodea? No, amigo mío,

Mario Savio - SéyHázcrata.

debes gritar.

Grita desde tu corazón lo que has visto y hazlo lo más fuerte que puedas.


Grita, pero no lo hagas de forma indiscriminada, procede de manera cuidadosa. Permite el surgimiento en ti de pequeños núcleos de auténtica espiritualidad, centra tus esfuerzos y comienza a transformarte. Y deja luego que esos núcleos vayan expandiéndose lenta, cuidadosa y humildemente, ampliando tu Tolerancia por todas las visiones, aunque abogando inequívocamente por una espiritualidad verdadera, auténtica e integral centrada en la libertada y la liberación. Permite que esos núcleos de transformación vayan persuadiendo amablemente a tus yoes y al mundo, desafiando tu legitimidad y tus limitadoras traducciones y proporcione al aletargado mundo que te rodea una oportunidad de despertar.

Ariadna, la verdad es que hasta el día en que arribé a la Otredad andaba bastante desorientado; sin embargo, tras mucho suplicarle a mi Amada Noche, ésta accedió a traerme: fue poner los pies aquí y perder la noción de realidad. Con el tiempo, he vuelto a encontrar dicha noción y ahora sé, a riesgo olvidarme de nuevo: “que hablo para alguien que está en el mundo denso, me dirijo a él desde otra dimensión, sutil, situada fuera de los parámetros del tiempo; no hay en esta dominio alguno de Kronos, calendarios…”. Así, la “materia” sutil necesita caretas densas para presentarse ante los palatinos de Zeus y sus descendientes.

Si viene a bien, subo otro recorte del aplec perteneciente a varias jornadas antes del día narrado en el primer mensaje de esta rama. Este trozo narra las postrimerías de la sesión transformadora de los dos miembros de la expedición, Gallardonegro y su primo Labrador, merodeando la entrada del laberinto mientras deciden por cuál de las tres puertas se internan.

Referencias:

    Las palabras que menciona Gallardonegro sobre la Comunidad las encontré en: ”Para los niños españoles“, José Ortega y Gasset”.
    Las de la primera intervención de Labrador (“No creais en nada…”) de Siddharta Gautama Buda
    Las que se refieren a la idiosincrasia del psiconáuta las escribió el Caballero del Escarabajo en El Sendero de la Mano Izquierda:Precepto 173: El adulto, cuando es libre, hace lo que su ser le ordena y ahí radica, precisamente, su libertad: en no ser otro.

El niño, en cambio, aún no puede ni debe conocerse a sí mismo, lo que le exonera de todo pie forzado: su libertad es absoluta.

    Precepto 172: Para que una radio – valga el símil – funcione hay que activarla, buscar en el dial la frecuencia de una emisora y poner atención a lo que sale de los altavoces dejándose llevar por el flujo de las ondas (…) la tercera operación coincide, ce por be, con lo que veinteiséis siglos antes había dicho Lao-Tsé: imita al agua, (texto incluido arriba), no mires atrásQuien frena en una curva, amigo lector, y el viaje psiquedélico está lleno de ellas, sale despedido, se estampa y termina, despanzurrado o, como mínimo, seriamente magullado y humillado, entre abrojos y rastrojos. Y así se convierte en pesadilla la maravilla del viaje psiconáutico. Si te embarcas en él, lector, pase lo pque pase, veas lo que veas, oigas lo que oigas, notes lo que notes, no te asustes, dalo por bueno, sonríe, discurre (en los dos sentidos de la palabra) y no pises, insisto, el pedal de freno ni tires de las riendas de tu caballo. Vale decir: drop out.
    E, incontinenti, los fantasmas se desvanecerán (…) Chau, nos vemos en el paraíso, en la apoteosis de la ética, en el valle de la felicidad, en el alto llano de la sabiduría.
    La explicación “Un ser humano viene al mundo…” de La Prueba del Laberinto
    La última intervención de Gallardonegro la ví en ”El caminante y su sombra”, Nietzsche.

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Si no, pues nada.

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7 Respuestas a “Nadácrata susurra. SéyHázcrata escucha.”


  1. 1 Kirtash Domingo, Marzo 16, 2008 en 12:46 pm

    Asombrosa tu entrada, pero no la he leido entera. La podrias resumir?

  2. 2 nosce Domingo, Marzo 16, 2008 en 9:33 pm

    En esta ocasión no es mía Kirtash. No llego tan lejos. Ni esto un Fast McSpirituality Food. Sorry.

  3. 3 B612 Lunes, Marzo 17, 2008 en 4:26 pm

    Pero el subrayado en colores sí es tuyo…

    Gracias.

  4. 4 Kirtash Lunes, Marzo 17, 2008 en 5:39 pm

    Ah vale, no si, yo ya estoy iluminado tranquilo :D

  5. 5 nosce Lunes, Marzo 17, 2008 en 6:13 pm

    Colores, colores… ¡se me está llenando el blog de boddhisatvassss! :P

    ¡A levantar el país, so gandulessss!

  6. 6 El picapedrero Lunes, Marzo 17, 2008 en 7:12 pm

    Namasté hamonero con cushillo del XIII: http://www.geocities.com/puccini_es/cuernos.jpg

    Saludos,

    llámese resumen, llámese poesía proso-épicaepopéyico lisérgica:

    MEMES, abrazados y abrazantes,
    conforman estructuras equilibradas
    enmarcadas en situaciones determinadas.
    Mediante -y durante- las cuales
    fluye una indeterminada existencia
    abriéndose paso en lo convulso,
    a través del tiempo.

    Del mismo modo como
    que aún y concibiendo un cubo
    cuesta un abIsmo dibujar un teserapto
    ciertas sustancias telúricas
    debidamente ingestadas
    -crecidas en la oscuridad de lo hermético-
    otorgan alas para sobrevolarlos.

    La entrada a este teatro cuesta la razón
    -ya que ésta debe rotar sobre sí misma
    orientándose hacia sus antípodas;
    y más allá aún,
    como siguiendo la trayectoria de una espiral
    que se despliega
    [no necesariamente en sentido vertical],
    trascenderse hacia el fondo-.

    El tránsito conziente adentro de tal paradigma
    -pero experimentado, sido o estado
    no como origen, o causa, o sujeto
    sino como componente, o parte, o elemento-
    separa, o evidencia la textura
    de la Realidad conzientE dominante en particular,
    y las de las otras realidadeS Convencionales en general;
    en contraste aquélla y aquéllas,
    como formas a un fondo,
    con el vacío adonde se aparecen;
    que es la nada.
    Material del que está compuesto el espacio.

    El salto de la conziencia,
    o su caída, o su disolución, o su incrustación
    a, hacia, entre, sobre esa materia
    que a su vez es componente heterogéneo del cuerpo de Gaia
    -como el agua lo es en tres cuartas partes
    de nuestro body humano-
    se revela en tanto
    se está, se és, se experimenta en unx mismx.

    Quedando al descubierto,
    -cual el causual y dramático haLLAZgo (descubrimiento??)
    de aquel genovés subvencionado por
    la reina católica
    que trataba de confirmar con hechos
    aquello dicho tiempo antes
    por un alquimista -también itálico-
    acusado y, diría, ejecutado, de y por herejía-
    que la microesfera no es plana,
    unilateral, monofocal sino, efectivamente,
    esférica
    y conectada en toda su superfície con el espacio adonde se nace.

    Se dice que faltan, la tierra demanda,
    neoplatónicos,
    abrazadorxs abrazadxs de sí mismxs
    que se multivocan para que lxs abracen.

    Tan maravilloso crecer, tramarse
    de lo que muriéndose vive!
    Tan misteriosa manifestación de la póiesis!
    oprimida,
    en esta época exhacerbadamente industrial,
    asediada,
    en esta época espectacularmente inducida,
    envasada,
    por el alienante mundo sistémico
    fabricado para la máquina.

    `+`+`+`+`+`+`+`+`+ `+`+`+`+`+`+`+`+`+`
    Como una perfecta pieza creada por un Dios Alpha, en ésta imagen a la acuarela, se nos muestra a Satán como una vez fue. Antes de ser arrojado desde la Gracia del Uno al Puzzle que crea el Dios. El cetro en su siniestra y la esfera en su diestra simbolizan su papel como príncipe de la Creación. Andrógino en cuyas manos sostiene el falo y el útero, el esperma y el óvulo. Podrá unirlos cuando arribe el momento. Mientras tanto, para viajar en el espacio y el tiempo, se encrapulará, se hermetizará, se atrincherará, se enhuevará, erigirá un mundo a su alrededor que le protegerá, le hará inmune, permanente. Le permitirá rodar, o mecerse al viento o al buche, o a las patitas, o al pelaje de otras formas de vida.

    EL ESTADO DE LA IMAGEN ES TAMBIÉN UN EJEMPLO CLARÍSIMO DE LOS DAÑOS QUE PUEDE CAUSAR UNA SOBRE EXPOSICIÓN A LA LUZ. (;-P
    ´-´-´-´-´-´-´-´-´- ´-´-´-´-´-´-´-´-´-

    Así pues el Uno, un Uno,
    emergido en una estructura dentro de una situación determinada,
    maduro, ya no puede absorver más luz
    porque ya hIZo su potencia;
    caerá a la tierra, que es su body,
    y en ella se desintegrará.
    En un eterno retorno.
    Los despojos de sus entrañas
    esparcidos en el Puzzle
    serán semillas.

    Las semillas son muy resistentes y pueden aguantar muchos años sin germinar en un nuevo Ser. Lo harán cuando las condiciones de “temperatura y humedad” sean las adecuadas para que el nuevo Serecito crezca.

    Salut!

    P.d:
    me entusiasmé
    y el resumen se me engordó: jeje!!!.

    http://www.youtube.com/watch?v=M3SgCwFDwzY

  7. 7 Lila Jueves, Marzo 27, 2008 en 12:33 pm

    POEMA NARANJA de Nosce

    Naranja el del gobierno

    sentados en el borde de la explanada bajo la sombra del roble Ent

    la Comunidad de los Hombres

    un frasquito con miel

    un poco de miel

    Come la dulce miel y la traga

    en la diestra una espada – el yang –

    con sus amigos de la infancia

    vislumbrando las bandadas de otros pájaros mucho más poderosos que nosotros

    ¿Adónde nos arrastra este poderoso afán que anteponemos a cualquier goce?

    empuña el pomo

    en el sexo

    su yo

    fotones luminosos

    su sexo

    TRANSFORMACIÓN

    Cualquier realización profunda impone una terrible carga porque quienes ven experimentan simultáneamente la obligación de Transmitir lo que han visto; o, dicho de otro modo, uno sólo pude ver si luego se compromete a comunicar lo que ha visto (ése, precisamente, es el significado último del voto del Bodhitsava)

    con sabiduría airada

    Permite el surgimiento en ti de pequeños núcleos de auténtica espiritualidad, centra tus esfuerzos y comienza a transformarte

    desafiando tu legitimidad y tus limitadoras traducciones y proporcione al aletargado mundo que te rodea una oportunidad de despertar

    Si te embarcas en él, lector, pase lo que pase, veas lo que veas, oigas lo que oigas, notes lo que notes, no te asustes, dalo por bueno, sonríe, discurre


Lo Esencial es invisible a los ojos.

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