En mi opinión, urge hacer una completa revisión de toda la psicología / psiquiatría. Con doh cohone, yeah.
En una escena de la serie Los Simpson, en un manicomio, aparece un psiquiatra poniéndole al abuelo Simpson un sello en la frente que lo hizo tambalear, y que rezaba algo así como ‘insano’ o ‘loco’. Como todo chiste, se había acercado bastante a la realidad y la historia que viene a continuación, absolutamente verídica, muestra hasta qué punto pueden ser arbitrarios y antojadizos los diagnósticos que hacen los psiquiatras acerca de las personas que caen bajo su influencia.
Para empezar, me gustaría llamar la atención sobre el famoso Experimento Rosenhan.

En 1973, David Rosenhan publicaba en la revista Science el artículo Estar sano en lugares enfermos.
A principios de la década de 1970, David Rosenhan se propuso examinar hasta qué punto los psiquiatras eran capaces de diferenciar el “cuerdo” del “demente”. Rosenhan era consciente del enorme poder que tenían los psiquiatras y lo criticaba; por eso ideó un experimento para verificar si los conocimientos de los profesionales estaban a la altura del poder que tenían. Reclutó a ocho personas y, él incluido, buscaron la forma de ser internados en diversas instituciones mentales; una vez dentro, se comportaron con absoluta normalidad.
Nada tenía que ver con infecciones ni bacilos, sino con el mundo de la psiquiatría. El experimento consistía en ver qué sucedía si se hacía pasar a ocho personas sanas por enfermos mentales. Las instrucciones eran precisas: debían decir que oían voces que les decían estas tres únicas palabras: empty (vacío), hollow (hueco) y thud (ruido sordo).
Aparte de esto, y falseando sus datos, los «pacientes» debían responder verazmente a cualquier otra pregunta. Todos fueron admitidos en hospitales psiquiátricos. Una vez dentro, debían comportarse normalmente y, si les preguntaban, decir que las voces habían desaparecido. A pesar de esto, en promedio estuvieron internados 19 días y uno de ellos, 52. Todos menos uno fueron diagnosticados como esquizofrénicos.
Lo mejor de todo es que, dentro de la clínica, los únicos que se dieron cuenta de que eran perfectamente normales fueron… ¡los propios locos! O_O
El experimento concluyó que “queda claro que en los hospitales psiquiátricos no somos capaces de distinguir entre pacientes sanos y enfermos mentales”. [1],[2].
(Rosenhan): “Había aprendido algo grave, había descubierto la crueldad de los manicomios, había confirmado que la psiquiatría estaba psiquiátricamente enferma. Se preguntó a cuánta gente en todo el país se diagnosticaría y medicaría erróneamente y se retendría en contra de su voluntad. ¿Acaso la etiqueta de “locura” engendraba locura, y así, es el diagnóstico el que esculpe el cerebro, y no viceversa? Quizá no sea el cerebro el que nos hace, sino nosotros quienes los hacemos a él. Quizá nos configuren las etiquetas que se van pegando a nuestro cuerpo.”
Impresioneiting, ein? Je.
Bien, sigamos.
Otro libro extremadamente revelador es el de ese pedrasso genio posmodennno llamado Michel Foucault. Locura y civilización.


En español creo que debe de corresponder a:

Locura y civilización (1960), la escribió mientras era lector en la Universidad de Uppsala, en Suecia, reflejó cómo en el mundo occidental la locura -que alguna vez se pensó infundida por inspiración divina- llegó a ser considerada como enfermedad mental. En esta obra intentó exponer la fuerza creativa de la locura que había sido reprimida tradicionalmente por las sociedades occidentales.
Ahora me gustaría sugerir un libro que no he leído. Aún.
Aunque tengo muy buenas referencias de él. Porsiaca alguien lo ha leído / le intriga lo suficiente como para animarse a leerlo.


MANUEL ALMENDRO
Doctor en Psicología por la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid. Licenciado en Filosofía y Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Central de Barcelona.Fue Profesor Agregado en Barcelona de Lengua y Literatura. Vocal encargado de la sección clínica de la Sociedad Española para la Integración de la Psicología y la Psicoterapia (SEPPI). Miembro de la Society for Chaos Theory in Psychology & Life Science (Wisconsin, EEUU).
Manuel Almendro ha colaborado con Ilya Prigogine, el Nobel de Química.

Prigogine debía de pronunciar la palabra “caos” como la Reina de Corazones de Alicia, no menos de 6 veces cada día antes de desayunar.
Prigogine también tiene otro libro interesante. El Fin de la Certeza.

En GeneraciónXXI le hacen una entrevista.
Y por aquí, otra: Vivimos una alucinación conveniente.
“Soy un observador de la niebla”, se autodefine el doctor Almendro: “Construyo puentes entre lo decible (material) y lo indecible (espiritual), busco resquicios y tiendo escaleras”. Dice el doctor Almendro (obras en las editoriales Kairós y La Llave) que cada día se dan más crisis psíquicas: catalogadas como patologías, Almendro las ve como grietas que se abren hacia la conciencia, vías de sanación de una vida absurda.“
P: - ¿Tengo vida psíquica más allá de mi psique personal? Cuesta de aceptar.
- A Jung también le costó aceptarlo, aunque al final lo hizo: “En la medida en que la psique tiene un aspecto no espacial, puede haber psique fuera del cuerpo”, escribió.
P: - ¿Una psique impersonal, pues?
- Transpersonal: la psique traspasa el ego. Abraham Maslow ya señaló que la psicología transpersonal se centra y focaliza en el cosmos, no en el ego encapsulado.
P: - ¿Quién fue el primero en sostener esto?
- Un viejo texto alquímico ya apuntaba: “El alma sólo está confinada al cuerpo parcialmente, al igual que Dios está sólo parcialmente confinado al cuerpo de mundo”
P: - ¿Qué relación existe entre mi psique personal y la transpersonal?
- Estamos en un terreno misterioso y fascinante, contemplado en la teoría del caos, de los fractales y los hologramas: ¡cada parte del conjunto contiene el conjunto entero!
P: - ¿Y qué dice de esto la psicología clásica?
- No lo contempla.
P: - ¿La conciencia es un precipitado mental?
- La conciencia está más allá de la mente: conoce sin el discurrir de la mente. Y podemos ejercitarnos para ir haciéndonos más y más sensibles a la conciencia.
P: - ¿Cómo?
- Partamos del cuerpo, lleguemos a la emoción, subamos a la mente… y detengámosla.
P: - ¿Por qué?
- Porque la mente está adaptada para la supervivencia cotidiana, y para eso es muy útil. Pero te distrae de la conciencia. Si aprendes a detener su actividad a voluntad, modificarás tu percepción: aflorará la conciencia.
P: - ¿Y qué ganaré, en tal caso?
- Una vivencia curativa, terapéutica. Ya estamos usándola como psicoterapia: te ayuda a ver más allá de tu obviedad material.
P: - ¿Y qué es lo que se ve?
- La realidad integral. Porque en nuestro estado ordinario tememos a la vida interior… y por eso nos volcamos en la vida exterior, en los objetos. ¿Y es eso la realidad? ¡No! Hemos llegado al extremo de convertirnos en “materia mecánica rentable” y nada más: ¡el hombre es ya sólo un producto de supermercado para el hombre…!
P: - ¿Estamos apartados de la conciencia?
- Sí, y quizá por ello estamos de parto: veo cada día más casos de “crisis emergente”.
P: - ¿Qué es eso?
- Así llamo a un estado de crisis, de desasosiego, de caos personal, de sentirte roto. Me llega cada día más gente así a la consulta…
P: - ¿Y qué les ocurre?
- Expresan un desencaje entre esa “vida mecánica” que nos han convencido de que es la buena… y atisbos de conciencia.
P: - ¿Qué tipo de atisbos?
- Pueden manifestarse como una alucinación, una vivencia inexplicable… Y esas personas me vienen a ver aterrorizadas, ¡temiendo estar volviéndose locas!
P: - ¿Y no?
- ¡No!
P: - ¿Y qué hace usted?
- Si te hacen creer que ante ciertas vivencias no ordinarias estás volviéndote loco…, ¡acabarás loco! Así que, como le dije el otro día a un paciente: “No sólo no estás loco, sino que estás excesivamente cuerdo“.
P: - ¿No debemos temer a la locura, doctor?
- Sólo debemos temer al miedo. El miedo nos destruye. Mire, deberíamos entender que el mundo cotidiano no es más que una alucinación… conveniente. Pero alucinación, al cabo. La alucinación en la que vives.
P: - Es una forma de verlo…
- Es que no hay más que eso: formas de ver. Soportamos el rozamiento del mundo gracias a que llegamos aquí con una coraza, la coraza de nuestra psicogenealogía. Y la mayoría de las personas muere con esa coraza puesta. Pero a otras comienza a apretarles hasta la asfixia… y necesitan romperla, mudarla por otra más flexible.
P: - Ah, he ahí su “crisis emergente”, ¿no?
- Ajá. También se le llama “enfermedad”. Bueno, pues si se trata de una patología, digo que es una “patología iniciática”.
P: - ¿Iniciática en qué sentido?
- Para la psicología transpersonal, todo obstáculo es palanca. ¡Es la ciencia que permite transformar el sufrimiento en dicha!
P: - Vaya, ¡menuda piedra filosofal…!
- La ciencia convencional sostiene que el gen, la hormona, la neuroquímica, es causa de tal o cual alteración. ¿Sí? Es causa… ¿o es efecto? ¿Y si…, y si en verdad la conciencia pudiese alterar lo bioquímico?
P: - ¿Puede?
- Desarrollo ahora un protocolo de investigación con anatomopatólogos para testar nuestra capacidad de acceder a nuestra farmacia interior.
Éste es el reto último de la ciencia: habérselas con lo inmaterial.
Ahí es ná.
El concepto de “crisis emergente” o “emergencia espiritual” es de Stanislav Grof. Pego una tabla de su EXCELENTE libro, La Tormentosa Búsqueda del Ser.
(Tormentosa de tormentas, no de tormentos, que aquí la traducción es engañosa…
)

Libro completo:
http://caosboy.googlepages.com/Cristina_Grof_Stanislav_Grof-La_Torm.pdf

Stanislav Grof y su mujer, Christina.
¿Quién les presentó a estos dos? Pues, nada más y nada menos que, uno al que Jung le pedía libros prestados y cuyo concettto del Monomito, el Viaje del Héroe, inspiró al mismísimo George Lucas para crear La Guerra de las Galaxias. Con un par.
trrrrrrrrrrrr….redoble…

Joseph Campbell, claro. Recomiendo con vehemencia cualquiera de sus vídeos disponibles en youtube. Un tío que se tiró 5 años viviendo en una cabaña leyendo, leyendo, leyendo… hasta comprender toda la estructura de los MITOS de la psique colectiva de todas las culturas de la humanidad. Un fucking crack, vamos.
Todo sobre George Lucas y Joseph Campbell, aquí (inglés, sorry).
Grof fue, como hábilmen-e-te nos ha introducido Gregorio ya en el hilo del LSD, el psiquiatra pionero en la investigación con psicoterapia con LSD. Se le considera uno de los padres de la psicología transpersonal. Ken Wilber participó de sus ideas en los años 80, para finalmente iniciar su senda particular con la Psicología Integral.

La tormentosa búsqueda del Ser, de Stanislav Grof & Christina Grof (La Liebre de Marzo)
“Éste es un libro clave en la literatura de la psicología transpersonal. Y lo es tanto a nivel teórico como práctico. Y aun mejor: a un nivel pragmático; y esto es así porque este estudio versa sobre las experiencias ‘transpersonales’ acaecidas de forma espontánea a una persona, o sea, todo ese tipo de experiencias que la psicología y la mentalidad modernas clasificaban con el nombre de ‘psicóticas’ y términos por el estilo.
El propósito del surgimiento de la psicología transpersonal fue el conciliar los estados ampliados de la mente, que si bien eran conocidos en occidente por el misticismo cristiano, bien puede decirse que habían sido olvidados o relegados de la memoria con la práctica de la psicología, que había heredado de la ciencia mecanicista unos mapas de la mente muy reduccionistas que dejaban poco espacio la comprensión de experiencias tanto místicas como de sanación, que pueden inducirse a propósito, o bien pueden acontecer de forma espontánea.“
No sólo es un libro interesante. Posiblemente sea el mejor libro que yo haya leído en los últimos dos añitos.
Me llovió del cielo. Me lo encontré pocos meses después de mi experiencia con hongos, en una librería de viejo en Camden. No sabía quién era Stanislav Grof. En cuanto lo hojeé, supe que ese libro estaba allí para que yo me lo encontrara. Luego descubrí quién era Stanislav Grof.
Stanislav Grof fue uno de los primeros psiquiatras en experimentar con LSD, cuando los laboratorios Sandoz empezaron a enviar ampollas de LSD a múltiples doctores de todo el mundo, para experimentar los efectos de los psi[co-que]délicos con fines terapéuticos.
En este vídeo relata su experiencia mística, la primera vez que investigó los efectos del LSD. Ya lo siento, pero está en inglés.
http://video.google.com/videoplay?docid=-2906661141511112183
Stanislav Grof es el padre de la psicología transpersonal.
http://psicopag.galeon.com/transpersonal.htm
En ese vídeo también explica el fracaso de la psicología-psiquiatría para entender lo que él denomina emergencias espirituales. Explica cómo, bajo los parámetros actuales de la medicina, cualquier estado alterado de con[s]ciencia que no sea el del sueño, es rutinariamente considerado patológico. Curiosamente, habla de los místicos españoles, San Juan de la Cruz y Santa Teresa, y dice que hoy en día hubieran sido diagnosticados de psicóticos o esquizofrénicos. Je. ![]()
Ken Wilber fue uno de sus mayores partidarios, hasta que posteriormente decidió caminar en solitario con su psicología integral.
Si bien se pueden extraer cosas interesantes independientemente del estado de con[s]ciencia de cada uno, en mi opinión, no es apto para cualquiera. Está especialmente indicado para los procesos abruptos de despertar: experiencias cercanas a la muerte, despertares súbitos de kundalini, intensos estados alterados de con[s]ciencia…
Dice un montón de cosas muy sensatas, muchísimas de las cuales me he pasado por el forro, of course. }:-)
Principalmente, porque, en mi opinión, la más sensata de todas es la enorme importancia que le da a la intuición del individuo, puesto que cada proceso de despertar es único e intransferible. También recomienda no resistirse a lo que tenga que ser, pues de otra forma, el proceso de integrar los beneficios de una experiencia así se puede alargar más. Lo de no resistirse coincide con algo que yo ya había intuido como fundamental antes de toparme con el libro.
Hmmmmm… aunque en vez de leer el libro, para los demás creo que sería más sencillo poniendo un cartelito de…
Peligro, AngeliDiaboliNosce de Obras en el SeryHacer.

}:-)
Caos y Psicología, una nueva disciplina que está despuntando. Y por aquí, estamos en la scene ouyeah… ![]()
http://www.societyforchaostheory.org/
¡Másssss cerebronanisssssta madera!
Chaos + Psychology - University of Toronto
http://cellmath.med.utoronto.ca/PSYCHE/PSYCHE.html
Complexity Society
http://www.complexity-society.com/
Dynamical Psychology An International, Interdisciplinary Journal of Complex Mental Processes - Ervin László (el de los registros akáshicos, yeah) es editor honorífico.
http://www.goertzel.org/dynapsyc/dynacon.html
Center for Computational Analysis of Social and Organizational Systems (CASOS) - Carnegie Mellon University
http://www.casos.cs.cmu.edu/
Institute for Quantitative Social Science - Harvard University
http://www.iq.harvard.edu/
Sociocibernética - Universidad de Zaragoza
http://www.unizar.es/sociocybernetics/
Center for Social Complexity - George Mason University
http://socialcomplexity.gmu.edu/
Complexity in Social Science
http://www.irit.fr/COSI/web/fulllist.php

Stanislav Grof - Psicología Transpersonal
Del libro de Stanislav Grof, Psicología Transpersonal, me voy a permitir destacar lo siguiente, por aquello de quienes se ponen un manual de psicología clínica por montera -en el “mejor” de los casos, eso cuando no derivan sus conocimientos de psicología de los cuatro primeros fascículos de planetagostini con pelotita anti-stress de regalo- al grito de… ¡ancha es Castilla! …que de todo hay… ¡qué yuyu! ![]()
“Queda pues perfectamente claro que no existe acuerdo general en la psiquiatría y psicología sobre la naturaleza y etiología de los procesos psicóticos. La mayoría de los investigadores concienzudos suelen hacer hincapié en la enorme complejidad del problema y plantearla en términos de «etiología múltiple». Dicho término sugiere que el problema de la psicosis no puede ser reducido a una simple cadena de causas biológicas, psicológicas o sociales. Ni siquiera existe unanimidad en las denominaciones diagnósticas clínicas. Por ejemplo, los psiquiatras norteamericanos tienden a utilizar con bastante generosidad el término esquizofrenia, mientras que sus colegas europeos acostumbran a reservarlo para casos especiales de «problemas radicales» profundos (Kernschizophrenie).
La situación en la terapia de las psicosis es igualmente confusa. Con la posible excepción de los trastornos maniacodepresivos sobre los que parece existir mayor unanimidad, la diversidad de medidas terapéuticas refleja directamente las diferencias de criterios teóricos de su proceso.
Desde este punto de vista, incluso parece apropiado el uso de técnicas que intensifiquen y aceleren el proceso, conduciéndolo a una resolución positiva, como en el caso de las sustancias psicodélicas o la terapia experiencial profunda.
Existen pruebas abundantes, procedentes de diversos campos de la investigación, que indican que entre las personas con experiencias inusuales de la conciencia, calificadas sistemáticamente de psicóticas, existe un subgrupo considerable de individuos que están llevando a cabo un proceso extraordinario y potencialmente curativo de autodescubrimiento y evolución de la conciencia. Cuando las condiciones no son óptimas, como suele ocurrir normalmente en esta cultura en su nivel actual de interpretación psiquiátrica, dicho proceso se detiene frecuentemente en una de sus etapas dramáticas y difíciles.
El psiquiatra o psicólogo que conozca el territorio tanto teórica como experiencialmente podrá ayudar y dirigir dicho proceso, en lugar de utilizar un enfoque indiscriminadamente represivo, que para estos casos es inadecuado, dañino y contraproductivo. El uso insensible rutinario de tranquilizantes y de otras medidas represivas puede paralizar este proceso potencialmente beneficioso y entorpecer su resolución victoriosa.
Los resultados de unas encuestas anónimas (McCready y Greeley, 1976) muestran que el treinta y cinco por ciento de los norteamericanos, en algún momento de su vida, han tenido experiencias místicas, lo que demuestra como presentarían el panorama unas estadísticas más realistas sobre la incidencia de estados inusuales de la conciencia. Hasta que cambie el ambiente general, muchos individuos que participan de dicho proceso se resistirán a compartir sus experiencias, incluso con los familiares más próximos, por temor a que se les tilde de locos y se les someta a insensibles rutinas de tratamiento psiquiátrico.
La frase clave de la definición de la psicosis es por consiguiente: «puesta a prueba de la precisión de la realidad».
Luego es evidente que el concepto de psicosis depende fundamentalmente de la visión científica actual de la realidad. Como consecuencia de dicho compromiso con el paradigma newtoniano-cartesiano y la confusión de este modelo con la descripción precisa, objetiva y completa de la realidad, la psiquiatría tradicional ha definido la salud mental como estado de congruencia perceptiva y cognoscitiva con la visión mecanicista del mundo.
Si la experiencia individual del universo se desvía considerablemente de dicho modelo, ello se interpreta como indicación de un proceso patológico en el que participa el cerebro, es decir, una «enfermedad».
Dado que el diagnóstico de psicosis es inseparable de la definición de la realidad, tendrá que verse necesariamente sujeto a cambios importantes, en el momento en que los paradigmas científicos modifiquen la visión de la naturaleza de la realidad.
Es interesante darse cuenta de que incluso ciertos cambios en el espíritu del tiempo (Zeitgeist) y de la moda, pueden introducir ocasionalmente desviaciones de la norma anterior que, si tuvieran lugar en individuos aislados en el antiguo contexto, bastarían para formular un diagnóstico de enfermedad mental.
Lo que debe considerarse sano, normal o racionalmente justificable depende esencialmente de las circunstancias y del contexto cultural o histórico. Las experiencias o conducta de los shamanes, los yoguis y sadhis indios, o de místicos de otras culturas, sería más que suficiente para un diagnóstico de psicosis, según los criterios de la psiquiatría occidental.
Por otra parte, las ambiciones insaciables, los impulsos irracionales, la obsesión con la tecnología, la carrera armamentística, las guerras sanguinarias, o las revoluciones y revueltas consideradas normales en Occidente, serían interpretadas como síntomas de locura acérrima por los sabios orientales.
Ciertos fenómenos interpretados por psiquiatras occidentales como sintomáticos de enfermedad mental han sido considerados por otras culturas antiguas y no occidentales, como curativos y transformadores cuando se han manifestado espontáneamente. La profunda apreciación en dichas culturas de tales experiencias y conductas queda claramente reflejada por el hecho de que dedican mucho tiempo y esfuerzos para desarrollar técnicas ingeniosas encaminadas a inducirlas. Los procedimientos utilizados para este fin abarcan desde técnicas tan simples como la abstinencia, privarse del sueño, aislamiento social y sensorial (estancias en las montañas, cuevas o desiertos) y la limitación del suministro de oxígeno u otras maniobras respiratorias, hasta el uso de sustancias psicodélicas.
Los individuos que logran integrar con éxito sus viajes interiores adquieren una íntima familiaridad con los territorios de la psique. Dichos individuos son también capaces de transmitir este conocimiento a los demás y a dirigirles por dicho camino. En muchas culturas de Asia, Australia, Polinesia, Europa, Sudamérica y América del Norte, ésta ha sido la función tradicional de los shamanes (Eliade, 1964).
Las espectaculares experiencias de iniciación de los shamanes, que incluyen poderosas secuencias de muerte-renacimiento, son interpretadas por los psiquiatras y antropólogos occidentales como síntomas de enfermedad mental. Generalmente denominadas «enfermedades shamánicas», se habla de ellas con relación a la esquizofrenia, la histeria o la epilepsia.
Esto refleja el partidismo típico de la ciencia mecanicista occidental y constituye un criterio de base claramente cultural, más que una opinión científica objetiva.
Los auténticos shamanes han tenido experiencias poderosas e inusuales, que han logrado integrar de un modo creativo y productivo. Tienen que ser capaces de controlar la realidad cotidiana con el mismo, o mejor acierto que los demás miembros de la tribu. Además, gozan de acceso experimental a otros niveles y reinos de la realidad, y son capaces de facilitar estados inusuales de la conciencia en los demás, con fines curativos y transformadores. Por consiguiente, demuestran un funcionamiento superior y una «elevada cordura», más que inadaptación y locura. Es simplemente falso que toda conducta extraña e incomprensible sea aceptada como sagrada por los ignorantes aborígenes.[/size]
El siguiente texto es de poner los pelos de punta, y creo que complementa perfectamente el primer mensaje de este hilo.
Un auténtico relato de terror, que ríte tú del Lovecraft…
![]()
Extraído del excelente blog La sangre del león verde.
Fuente: http://sanguisleonisviridis.blogspot.com/2008/01/internados-de-goffman.html

El pasado noviembre tuve la suerte de leer la obra de Goffman “Internados. Ensayos sobre la situación social de los enfermos mentales”. Como su nombre indica en este trabajo Goffman analiza la situación de los enfermos mentales desde una perspectiva netamente sociológica: estuvo conviviendo en una institución mental de Estados Unidos observando la interacción social entre los enfermos y los cuidadores.
“Internados” muestra el proceso mediante el cual una “persona normal” pasa a transformarse en “enfermo mental” y las consecuencias a nivel de rol social que esta transformación implica. El enfermo mental posee el estigma (concepto muy trabajado en toda la obra de Goffman) de la insania que lleva aparejado la desintegración del yo del enfermo mental y la reconversión de un ciudadano libre en un paciente. A partir de que una persona es considerada “insana” todos sus actos, todas sus ideas, todas sus pequeñas manías se vuelven significativas desde la óptica psiquiátrica y apoyos para reafirmar la insania del paciente. Por ejemplo, la repentina melancolía que cualquiera de nosotros puede sentir en algún momento puntual se transforma, cuando hablamos de un paciente mental, en un síntoma de su carácter depresivo.
Otro ejemplo que pone el mismo Goffman es el de la búsqueda de la identidad del enfermo a través de pequeñas propiedades; Goffman constata que el las instituciones psiquiátricas las propiedades de los enfermos son totalmente impersonales (mesas, sillas, ropa, camas, etc.), esto hace que algunos enfermos guarden recortes de periódicos, pequeños alambres, trozos de cristal como propiedades personales que le dan identidad. Desde la óptica psiquiátrica se interpreta este fetichismo como otro ejemplo sintomático del estado patológico del paciente pero ¿no podría identificarse como la búsqueda de una identidad que el sistema le niega al enfermo mental?
Si uno de nosotros guarda una piedra bonita en su escritorio o tiene un especial aprecio a alguna foto se considera normal, si el enfermo mental realiza esta misma acción, adaptada a las limitaciones del entorno de un hospital mental, este comportamiento es evaluado como patológico.
“Creo que casi toda la información contenida en las historias clínicas es verdadera; pero también creo que casi todas las vidas pueden contener los suficientes hechos denigrantes para justificar una solicitud de reclusión“
op. cit. editorial Amorrortu 1970, traducción de María Antonia Oyuela de Grant. p. 162
Por otro lado en el artículo titulado “La carrera moral del paciente mental” Goffman explica el proceso de desintegración de la personalidad del paciente dentro de la institución total que es un hospital psiquiátrico.
De la noche a la mañana alguien que ha tenido un estatus social determinado ve que pierde todos sus anteriores roles y entran en un proceso de pérdida de identidad y de independencia cuyo principal objetivo es, en apariencia al menos, su curación.
En primer lugar la hospitalización rara vez es voluntaria sino que más bien ocurre a instancia de un pariente que obliga al paciente a entrar en el centro psiquiátrico bajo la amenaza frecuente de cortar cualquier vínculo social con él o, sencillamente, lleva al paciente engañado al centro en el que queda ingresado.
Después vendrá lo que en su lenguaje sociológico Goffman denomina “coalición alienativa”: se invita al paciente a “conversar sinceramente sobre el asunto” con el psiquiatra pero en el curso de esta conversación “sincera” el paciente descubre que el médico posee información personal sobre él que él mismo no ha facilitado y que esa información sólo ha podido ser entregada por personas allegadas al pacientes, en ocasiones sólo por la más allegada; en este contexto el paciente cae en una situación de desconfianza total hacia su entorno social lo que le genera una profunda sensación de soledad y de alienación: sus roles sociales previos no le habían preparado para ver y saber su intimidad descubierta por sus personas más cercanas.
Teniendo en cuenta la importancia que tiene la creación del sentimiento de intimidad en la creación de un yo se comprenderá las dificultades y conflictos psíquicos en los que se encuentra el enfermo mental al ser objeto de terapia.
Una vez dentro de la institución mental el paciente se ve obligado a rendir pleitesía y obediencia a completos desconocidos, desconocidos que en el anterior juego de roles sociales ocupaban un estrato igual o incluso inferior al propio paciente.
Esto unido al continuo análisis de la vida presente del interno en el centro y las experiencias vitales anteriores al internamiento (su historia clínica total) desde una óptica patologizante hacen que el yo del enfermo mental sufra un proceso cruel y sistemático de DECONSTRUCCIÓN. De esto concluye Goffman:
“Acostumbrarse a vivir en condiciones de exhibición inminente, expuesto a enormes fluctuaciones en la consideración que se recibe, sin saber ni poder hacer gran cosa para obtenerla o conservarla: he aquí un importante paso en la socialización del paciente, y al propio tiempo una revelación importante sobre lo que en realidad significa ser interno de un hospital psiquiátrico. El hecho de tener los errores pasados y la evolución presente bajo la incesante vigilancia moral ajena, parece provocar una forma especial de adaptación, que consiste en una actitud desprovista de moral hacia los ideales del ego.”
op. cit. editorial Amorrortu 1970, traducción de María Antonia Oyuela de Grant. p. 167
“Internados” de Goffman refleja un lugar común en la cultura occidental, los frágiles muros que separan la cordura y la locura, pero esta vez desde una perspectiva crítica que desnuda las contradicciones de instituciones aparentemente humanitarias en donde el fin, la curación, justifica los medios, el desprecio a los derechos y la dignidad moral del paciente.
Lectura interesante para cualquiera pero mucho más para aquellos que piensan que loco será, no muy pronto, la nueva manera de llamar al DISIDENTE.
Salud
A-C-O-J-O-N-A-N-T-E
![]()
Finalmente, del libro “Más allá del Ego”.

«A los fines de este análisis nos valdremos de la expresión «experiencia o vivencia trascendental» para referirnos a un estado alterado de conciencia que se caracteriza por
1. Inefabilidad: la experiencia es de un poder tal y tan diferente de la experiencia ordinaria que da la sensación de que desafía toda descripción.
2. Noética: hay una sensación incrementada de claridad y comprensión.
3. Percepción alterada del espacio y del tiempo.
4. Apreciación de la naturaleza holista, unitiva e integrada del universo, y de la propia unidad con él.
5. Intenso afecto positivo, incluyendo una sensación de la perfección del universo.
Tales experiencias han recibido muy diversos nombres, entre ellos el de conciencia cósmica (Bucke, 1972) y experiencia cumbre (Maslow, 1964, 1971).
Hay diversas pruebas que hacen pensar que tales experiencias tienden a darse con más frecuencia entre quienes gozan de mayor salud psicológica. Los clientes que han alcanzado etapas avanzadas en psicoterapia pueden experimentar tales estados (Bugental, 1978; Walsh y Shapiro, en prensa), lo mismo que quienes se autorrealizan, los individuos que Maslow (1971) identifica como los más sanos.
En la mayoría de las personas se pueden dar experiencias incipientes que pueden ser reprimidas o mal interpretadas debido al miedo a la pérdida de control y a la intolerancia hacia la ambigüedad. (Maslow, 1964; Thomas y Cooper, 1977). »
Se puede decir más alto. Pero no más claro.
Chispún.
Referencias:
- [1] Rosenhan, D.L. (1973). http://www.stanford.edu/~kocabas/onbeingsane.pdf On being sane in insane places. ”Science, 179, 70,” pp. 250-8.
- [2] Spitzer, R.L. (1975). http://www.ncbi.nlm.nih.gov/sites/entrez?Db=pubmed&Cmd=ShowDetailView&TermToSearch=1194504
On pseudoscience in science, logic in remission, and psychiatric diagnosis: a critique of Rosenhan’s “On being sane in insane places”. ”Journal of Abnormal Psychology, 84, 5,” pp. 442-52.
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Me leeré esta entrada con el detenimiento que merece. Sólo quería decirte que me he leído gran parte de lo que publicas y que, pese a que a menudo me pierdo, en otras ocasiones me ayudas a descubrir cosas muy interesantes. Por último deseo agradecerte la labor que realizas, porque creo que tus reflexiones y referencias son de una enorme utilidad. Al menos para mí, y con eso ya me vale.
Un saludo
Fernando
Me sumo a las palabras de Fernando, en cuanto a que siento la necesidad de reelerlo, estudiarlo, analizarlo… hay tanta información!!!
Pero si que te puedo avanzar un ¡GRACIAS!
lo dicho por fernando y fada: gracias mil
Vaya, me uno a las dos opiniones anteriores. No sé nada de psicología transpersonal, pero parece que vale la pena detenerse un poco y leerlo con atención.
Un saludo
Beti
Asociación de Niños con Hiperactividad y/o Déficit de Atención …
http://www.anhida.org/modules.php?name=News&file=article&sid=8 - 26k -
PLATAFORMA DE FAMILIAS PARA CREACION ESPECIALIDAD PSIQUIATRIA INFANTO JUVENIL
http://www.plataformafamilias.org/page/2/
Queridos amigos:
Somos un grupo de padres y madres de niños con diferentes discapacidades, que desde un foro hemos impulsado el inicio de este proyecto. Queremos invitaros a participar en la formación de una Plataforma para demandar la inexistencia de la especialidad médica de Psiquiatría Infanto-Juvenil.
Os llamamos a la movilización a todas las asociaciones españolas de niños y jóvenes con trastornos psiquiátricos de una u otra índole como, como asperger, tourette, down, tdah (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), trastornos alimentarios, síndrome x frágil, trastorno autista, trastornos generalizados del desarrollo, etc…
Nuestras Razones son las siguientes:
Como sabéis, España es junto a Rumanía, Letonia y Malta, los únicos países de la UEE que no tienen reconocida la Especialidad de Psiquiatría Infantil y juvenil, especialidad que en Europa y EEUU se cursa de entre 5 a 7 años de duración.
En pleno 2008, podríamos contar con los dedos los especialistas en psiquiatría infanto-juvenil que se dedican a tiempo completo a los problemas de la infancia, y lo mismo nos ocurriría con los Servicios o Unidades de los servicios públicos que tienen cierta especialización en éste área. De hecho lo que se ha venido haciendo en los últimos años es segregar dos o tres camas en cada Servicio de Psiquiatría de los hospitales públicos y ponerles el “letrero”: Psiquiatría Infantil, siendo atendidas estas “rápidas” unidades por psiquiatras y psicólogos de adultos que han hecho algún curso no menos rápido de ésta especialidad. Existen muchas carencias en la atención a la salud mental infanto-juvenil en todo el territorio español y continúa incumpliéndose el art. 763 de la Ley de Enjuiciamiento Civil que especifica “que los menores de edad tratados por motivos de enfermedad psiquiátrica deben de tener recursos específicos asistenciales para estas edades”.
Las patologías mentales en el niño requieren de una especialización y una formación que actualmente no tienen la mayoría de profesionales que atienden a nuestros hijos, esto conlleva graves déficits que les afectan directamente, errores de diagnóstico, escaso seguimiento de sus tratamientos, años y años de sufrimiento de la familia hasta llegar a un diagnóstico certero y un tratamiento adecuado, esto se traduce en años de retraso en sus tratamientos y el consiguiente perjuicio en la evolución de sus trastornos, algo decisivo a la hora de una normalización en sus vidas, tanto a nivel emocional, social como escolar. Los perjuicios que hoy día sufren nuestros hijos no se pueden cuantificar, debido a la falta de esta especialidad.
Por lo tanto, después de muchos años de vicisitudes , lucha, frustraciones, y dejadez del tema por parte de las autoridades sanitarias, hemos decidido hacer una llamada a la movilización a todas los padres y asociaciones que sufren esta circunstancia, para que se unan a nosotros en una protesta, del todo pacífica pero rotunda ante el Ministerio de Sanidad en Madrid.
Nuestra intención es redactar un escrito que se leerá públicamente en dicho ministerio, congregando allí al mayor número posible de padres y madres, con la asistencia de la prensa, y con la esperanza de que se empiecen a dar pasos firmes para la instauración de Psiquiatría Infanto-Juvenil en nuestro país, tan necesaria para la mejora de todos los trastornos y enfermedades que todos, como padres, desgraciadamente conocemos. En esta movilización queremos implicar no ya solo a los padres y a las asociaciones, sino a educadores y profesionales de la salud mental. Ha de ser una voz rotunda que diga con firmeza a las autoridades de nuestro gobierno, la gran carencia que sufren nuestros hijos, por esto es una movilización general y a nivel nacional.
Os rogamos que toméis en consideración esta llamada a la unión entre padres, por la exigencia de uno de los derechos básicos de nuestros hijos, el derecho a una asistencia Sanitaria adecuada, y os penséis el participar junto a nosotros en esta Plataforma.
Si así lo decidís, poneos en contacto con nosotros en la siguiente dirección:
psiquiatriainfantojuvenil.ya@gmail.com, donde os recibiremos con agradecimiento y
cordialidad, y os mantendremos informados de todas las iniciativas y adhesiones que al respecto vayan surgiendo.
Os Agradecemos de antemano vuestra cooperación.
Por nuestros jóvenes, por su futuro y su bienestar.
PLATAFORMA DE FAMILIAS PARA CREACIÓN ESPECIALIDAD PSIQUIATRÍA INFANTO-JUVENIL.
Portavoz: Ana Medina
Estudian el alto índice de abandonos en el tratamiento de la hiperactividad
La psiquiatra Maite Ferrín investiga la eficacia de la psicoeducación en la adherencia a la terapia farmacológica con 150 familias de Jaén y Barcelona
El Complejo Hospitalario de Jaén lleva a cabo una investigación sobre las causas de la escasa adherencia al tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) infantil, en colaboración con el Hospital San Juan de Dios de Barcelona y el Instituto de Psiquiatría de Londres. La psiquiatra Maite Ferrín Erdozain, responsable de este estudio, realiza el seguimiento de 150 familias de niños con este trastorno y pretende determinar si la psicoeducación es capaz de reducir el alto índice de abandonos de la medicación o favorece una mejoría clínica del trastorno. La investigación cuenta con financiación del Fondo de Investigación Sanitaria del Instituto Carlos III y la Fundación Alicia Koplowitz.
Maite Ferrín (Pamplona, 1976) explica que este trastorno se caracteriza por la excesiva actividad motora, la falta de atención y la impulsividad. La especialista matiza que existe un problema cuando esos síntomas se producen a niveles que resultan inadecuados para la edad del niño: «Lógicamente, a un niño de 3 años no se le puede pedir que tenga la atención de uno de 12».
Además, para diagnosticar la enfermedad es necesario que se produzca una disfunción a nivel escolar, familiar o social. Es frecuente que estos niños tengan un bajo rendimiento académico, agoten a sus padres y sus hermanos, y presenten dificultades para hacer y conservar amigos.
Mucho peso genético
El TDAH tiene causas genéticas y ambientales, aunque las primeras parecen tener más peso. «El componente genético está presente en el 70% o el 80% de los casos -explica la doctora Ferrín-. Hay factores ambientales, pero casi siempre tienen que interaccionar con los genes que producen una predisposición a padecer la enfermedad». Entre esos factores ambientales están la exposición a tóxicos -entre ellos el plomo-, las complicaciones durante el parto, el consumo de tabaco de la madre o el bajo peso al nacer.
Se calcula que un 5% de la población mundial infantil sufre este trastorno, aunque ese porcentaje varía en función de los criterios de clasificación, más laxos en Estados Unidos -donde los afectados superan el 10%- y más rígidos en Europa.
Medicación y estrategias
La psiquiatra del hospital de Jaén señala que el tratamiento del TDAH debería combinar la medicación y la terapia cognitivo-conductual, para enseñar a los chavales estrategias con las que controlar su problema y a las familias, cómo manejarlos. Muchos de estos chicos tienen una baja autoestima, recuerda, porque son conscientes de que no rinden lo que podrían, son rechazados por otras personas y continuamente se les pone la etiqueta de ‘malos’. «Hasta hace poco -explica- se creía que la hiperactividad era una enfermedad de la infancia y la adolescencia, pero las investigaciones coinciden en que el 80% de los niños continúan presentando síntomas en la edad adulta. La mayoría de las veces, de esos tres síntomas disminuye la hiperactividad y predominan la inatención y la impulsividad, aunque en menor medida que al principio».
Además, no es infrecuente que una hiperactividad mal tratada desemboque en la adolescencia y la juventud en la aparición de problemas emocionales, consumo de drogas, trastornos de conducta y la comisión de robos y otros delitos. El riesgo de presentar trastornos psiquiátricos aumenta por cuatro en las personas que han tenido un TDAH.
http://www.ideal.es/granada/20080310/sociedad/estudian-alto-indice-abandonos-20080310.html
Esto pinta raro. Han hechado a muchas personas y asociaciones de niños TDAH que ya habian trabajado antes luchando e iniciando esta lucha por la especialidad de la psiquiatria infanto juvenil en España, junto con el Dr. Joaquin Diaz Atienza que estas que se autodenominan Paltaforma de Familias por la especialidad aprovechandose de todo el trabajo iniciado por ellos en internet y fuera de el y ahora se suman otras dando nombre y apellidos retomando todo el esfuerzo que hicieron otros anteriormente para después darles de lado.
Ni que decir que se han sumado a las publicaciones que ya estaban escritas, tambien han tomado partido de las asociaciones que se habian unido al Dr. Atienza, para después iniciar por su cuenta propia la misma lucha aprovechandose de todos los que inicialmente pusieron en marcha todo esto.
Asi va este pais señores.